El Loco Banderita

El Loco Banderita se nos fue… pero no como se va cualquiera de este mundo, como se van los contadores o los abogados, se fue a lo grande, se fue vestido de un brilloso azul y oro.

El Loco Banderita vio la luz al final del túnel y se mandó. Y no por cualquier túnel, no, no, no…se mandó por el túnel de la mismísima Bombonera, que lo esperaba para despedirlo.
Las banderas se agitaban cuándo él se acercaba a la boca del túnel, la doce se venía abajo con el grito al unísono de “Loco Banderita” y al subir las escaleras, por las mismas que el siempre espiaba, primero la murga, los tambores, los negros y negras nacidos en la “República de la Boca” le hicieron la fiesta y después los ídolos azul y oro que ya no están, le dieron la bienvenida a lo grande, para terminar con una lluvia interminable de papel picado.

¡Y sí que le dieron una merecida bienvenida!

Le dieron la bienvenida, porque el Loco Banderita en realidad no se fue porque sí, como cualquier mundano.
Él simplemente se nos adelantó. Llegó antes al otro lado del túnel, para esperar a los ídolos que todavía están de este lado. Para que éstos estén tranquilos, para que sepan que cuando les llegue la hora de recorrer el último túnel, del otro lado, una bandera empezará a moverse al final de la luz y un loco lindo, al compás de la murga, estará esperándolos para recibirlos ¡como siempre!
Salud por Don Cacho Laudonio, el Loco Banderita.

Autor: Gabriel Kavlin



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