El Diego y doña Tota

En el día de la madre, recordamos algunas anécdotas de Maradona que están presentes en el libro “Yo soy el Diego de la Gente”

“Cuando éramos chicos, a veces, la Tota hacía como si le doliera la panza para no comer, porque no alcanzaba para todos”.

“Lo que pasa es que nosotros, en Fiorito, allá en la Villa, desafiábamos mucho más que eso. Desafiábamos al sol. Mi vieja, la Tota, que me cuidaba y me mimaba todo el tiempo, me decía: Pelu, si vas a jugar… después de las cinco, cuando caiga el sol. Y yo le contestaba: “Si, mami, si, mami quédate tranquila”. Y salíamos a las dos de casa, con mi amigo el Negro, con mi primo Beto o con quien fuera, y a las dos y cuarto ya estábamos jugando”.

“Si la Tota me mandaba a buscar algo, yo me llevaba cualquier cosa que se pareciera a una pelota para ir jugando con el pie: podía ser una naranja, o bollitos de papel, o trapos”.

“A veces en casa no me dejaban salir a jugar a la pelota y yo lloraba como loco, pero cinco minutos antes del partidito, la Tota siempre me daba permiso. A don Diego costaba más convencerlo”.

 



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